Libro “El Rio Sabe Tu Nombre”
Ediciones: B, S.A 2009 para el sello Zeta Bolsillo Bailén , 84 .
ISBN: 978-84-9872-212-3.
Titulo original : The River Knows .
Edición: 1 edición mayo 2009
Traducción :Mila Martínez .
Genero: Histórico
Serie : Sin serie .
![]()
El primer beso tuvo lugar en un oscuro pasillo del piso superior de la espléndida mansión de Elwin Hastings. Louisa jamás se lo esperó...
Por supuesto, es del todo imposible que Anthony Stalbridge abrigue ninguna intención romántica. El beso fue un acto de desesperación concebido para distraer al guardia armado y evitar que pillaran a la pareja en un lugar en que no debían estar. Después de todo, Louisa Bryce, con su sencillo vestido de color granate y sus gafas de montura dorada, no era la idea que hombre alguno tiene de una mujer encantadora. Lo único que estos dos intrusos tienen en común es un apasionado interés pos los asuntos privados del señor Hastings, un prominente miembro de la sociedad de quien ambos sospechan oculta terribles secretos. Ahora, juntos por su triquiñuela, Anthony y Louisa aúnan esfuerzos para descubrir la verdad.
Cada uno tiene sus motivos para tal búsqueda. Se dice que la prometida de Anthony se arrojó al Támesis, pero éste alberga sus propias sospechas. Louisa, cuya identidad está envuelta entre capas y capas de misterio, está convencida de que Hastings guarda conexión con un célebre burdel. Parece que las corazonadas de ambos se reafirman cuando Anthony echa por tierra la oculta seguridad de Hastings y descubre evidencias incriminatorias .
Sin embargo Hastings oculta mucho más que hoyas y libros de contabilidad. Llevarlo ante la justicia resultará más peligroso lo que preveían, y su sociedad será más apasionada de lo que ninguno de los dos esperaba. Pues no es sólo curiosidad lo que Louisa suscita en Anthony, y ambos comparten algo más: una excitante atracción por el peligro...
Critica:
Este libro es el único que he leído de esta autora por ahora y lo he disfrutado mucho al principio confunde un poco, pero si prestas atención podrás ir desenmascarando el misterio. Es lo que yo llamaría una novela perfecta contiene misterio, espionaje, sin dejar de decaer la historia romántica ni la trama de misterio algo que no muchas autoras pueden lograr alguna lo intentan como Lohanna Linsey en “ Una Dama Inocente” , pero no lo logra .
Los personajes:
Anthony Stalbridge es un hombre trabajador nacido en una buena familia que contiene mayor parte de sus miembros con habilidades artísticas que no lo colocan demasiada importancias a los asuntos financieros no es que no le guste la buena vida si no que los negocios no son su talento.
Anthony sin ningún talento artístico volvió los negocios su principal objetivo y pasión la misma que sus familiares le colocan a la pintura , el teatro y las cosas hermosas .Es un hombre seguro que sabe lo que quiere y está dispuesto a luchar por ello y que se siente culpable por la muerte de su prometida que aunque no la amaba fue su amiga de toda la vida y quiere descubrir al culpable de su prematura muerte y de haber manchado su buena reputación .
Como todo ser humano tiene defectos y virtudes, para él no existe el blanco y negro está dispuesto a buscar lo que lleva a algunas personas a cometer algunas acciones y colocarse en sus zapatos, pero por supuesto si alguien no le cae bien o le hace daño a quien ama no es tan benevolente. Guapo, encantador, atento, familiar, rico. Este atraído por Louisa desde principio en contra de la incredulidad que suscita y está dispuesto a luchar por ella eso incluye contra la propia protagonista.
Louisa un personaje con un pasado que le evita poder rehacer su vida y un secreto que la obliga a pasar desapercibida de belleza promedio no es la típica protagonista de gran belleza e indefensa puede defenderse así misma si lo amerita, muy lista para algunas cosas y lenta para otra es de un personaje que no voy hablar casi porque sería revelar el libro.
Se lee rápido en contra de su número de 347 páginas es ágil y mantiene al lector esperando con impaciencia que sucederá en la siguiente página una de los fragmentos favoritos del libro es:
—Eso es todo lo que tengo que informarte —dijo Anthony—. Sugiero que iniciemos otro tema, más interesante, de conversación.
Ella lo miró con curiosidad.
—¿Cuál?
—Nosotros, por supuesto.
Ella parpadeó, paralizada, y entonces se quitó rápidamente las gafas.
—Precisamente quería hablarle de ese mismo tema. —Sacó un pañuelo del bolsillo y, apresuradamente, empezó a limpiar una mancha imaginaria en uno de los cristales—. Me temo que su familia ha sacado una impresión desafortunada y totalmente equivocada de la naturaleza de nuestra relación.
Él apoyó los codos en los antebrazos del sillón y juntó las puntas de los dedos en el aire.
—Creen que voy a casarme contigo.
—Sí, lo sé. —Louisa se puso las gafas y lo miró—. Intenté aclarar el malentendido la otra noche cuando abandonamos Phoenix House e íbamos camino de su casa, pero no quisieron escucharme.
Él sonrió.
—Con el tiempo descubrirás que, una vez que se nos mete una idea en la cabeza, los miembros de mi familia tendemos a ser decididamente testarudos. Me temo que es un rasgo familiar.
Ella se inclinó hacia delante, nerviosa.
—Esto es muy incómodo para mí, Anthony. No me parece bien dejar que sigan creyendo una mentira tan descarada.
—Entonces, convirtámosla en realidad.
—¿De qué diablos está hablando? —Él se levantó del sillón, rodeó la mesa y la puso de pie por segunda vez—. Anthony, por favor, no puede usted resolver este problema besándome.
—Te quiero, Louisa.
Sintió como si el suelo se abriera bajo sus pies.
—¿Qué?
—Te quiero —volvió a repetir, esta vez más suavemente—. ¿Tan difícil resulta de creer?
Louisa se quedó sin respiración.
—Pero hace tan poco tiempo que nos conocemos y hay cosas que no sabe que seguramente le harían cambiar su opinión sobre mí.
—Lo dudo sinceramente. —Anthony le cogió las manos y la besó en los dedos—. Te daré todo el tiempo que necesites para enamorarte de mí. Lo único que pido a cambio es que me prometas que pensarás seriamente en mi proposición de matrimonio.
—No necesito tiempo —respondió Louisa ya en confianza y sin pararse a pensar—. Ya estoy enamorada de ti. Es sólo que el matrimonio es totalmente imposible.
Él le soltó las manos, cogió el paquete que había dejado encima de la mesa y se lo dio. Vacilante, sin saber qué más hacer, ella empezó a desatar las cintas con manos temblorosas.
—Ya sé que te gusta mucho la idea de las relaciones ilícitas —empezó a decir mientras miraba cómo desenvolvía el papel marrón—. Admito que no puedo garantizar que el matrimonio te ofrezca el mismo grado de emociones, pero en mi opinión, sería un escenario mucho más cómodo.
—No, de verdad, no lo sería —dijo ella, tratando de contener las lágrimas—. En absoluto.
—Sólo piensa que podríamos compartir una cama caliente cada noche en lugar de tener que contentarnos con mesas de jardinero y momentos robados. Podríamos desayunar juntos todas las mañanas mientras saboreamos los últimos y brillantes artículos de The Flying Intelligencer.
—Anthony, basta. No sabes lo que dices.
El paquete estaba abierto. Ella se quedó mirando, boquiabierta, la copia forrada en piel de El paraíso perdido de Milton.
—¡Oh, Anthony!
—No te preocupes. No lo he robado de la caja fuerte de Pepper. Accedió a renunciar a él. Fue sólo una cuestión de encontrar el precio justo.
Ella acarició la cubierta de piel moteada con la punta de los dedos.
—No sé qué decir.
—Di que te casarás conmigo, amor mío. Predigo que todas las dificultades que anticipas con respecto a mi familia cesarán de existir.
Ella sintió un enorme nudo, que le oprimía el corazón. Las lágrimas rebosaron sus ojos y resbalaron por las mejillas. Se quitó las gafas, cogió un pañuelo y comenzó a secarlos aceleradamente. Sabía que este momento iba a llegar, se recordó. Sólo habría deseado disfrutar de más tiempo.
—Esto es lo que ocurre con las aventuras ilícitas. —Ella bajó el pañuelo y lo miró a través de las lágrimas—. No pueden acabar bien.
—Siempre hay excepciones a la regla.
—Ésta no es una de esas veces en las que se puede hacer una excepción.
—¿Por qué no?
—¿Era una especie de decisión caprichosa que has tomado esta noche sin pensar?
—En absoluto. —Louisa levantó la barbilla—. Da la casualidad de que he estado pensando en ello últimamente.
—Qué coincidencia —dijo él—. Yo también.
Ella ignoró el comentario.
—Hasta esta noche he mantenido un control completo de mis emociones, por supuesto.
—Por supuesto.
—No obstante, lamento decir que lo sucedido en la casa de Thurlow me ha hecho sentir bastante intranquila.
—¿En qué sentido? —inquirió él.
—No puedo explicarlo. He estado agitada y nerviosa toda la tarde. Me latía el corazón más rápido de lo usual, y no conseguía tranquilizar mis nervios.
Anthony examinó su rostro en las sombras.
—Creo que lo entiendo.
—Cuando me besó hace unos minutos, era como si hubiera estallado una tormenta. De repente, me sentí engullida en un torbellino de sensaciones intensas.
—¿Arrastrada por los fuertes vientos de la pasión —apuntó amablemente él.
—Sí, exactamente.
—¿Zarandeada por un deseo enloquecedor?
La comprendía. Se sintió más animada.
—Ése es exactamente el sentimiento que trato de explicar. —Louisa hizo una pausa expectante—. ¿Ha sido lo mismo para usted?
—Desde luego. —Se inclinó un poco más sobre ella—. Hasta que la temperatura descendió en picado.
—Sí, bueno, obviamente ha sido un espantoso error. Me gustaría mucho irme a casa, si no le importa. Siento que necesito tomarme una generosa copa de coñac.
—Yo también.
—Está usted enojado. No lo culpo… —Un pensamiento terrible le vino a la cabeza—. No dejará que este desafortunado incidente altere nuestro acuerdo en lo que a la investigación se refiere, ¿verdad?
Para su desilusión, él no contestó inmediatamente.
—No —dijo finalmente—. Nuestro acuerdo se mantiene, si eso es lo que quieres.
—Eso quiero —le aseguró.
—No obstante, hay una cosa que deberías considerar antes de insistir en que continuemos nuestra asociación.
—¿Qué? —preguntó Louisa, ahora con cautela.
—Si seguimos trabajando juntos, seguramente habrá más tormentas feroces como la que se acaba de producir.
Pese a todo lo que había sucedido, notó que se le aceleraba el pulso de nuevo. Un pequeño escalofrío le recorrió la espina dorsal. Lo suprimió con esfuerzo, recuperó la compostura y echó los hombros hacia atrás.
—Ambos somos personas de fuerte voluntad, señor —dijo con firmeza—. Estoy segura de que sabremos controlarnos.
—¡A mi no me incluyas, Louisa!
Es un buen libro con humor sin rallar en lo tonto teniendo en cuenta que el tipo de libro abría estado fuera de lugar, pero tampoco es austero y aburrido.
La autora resuelve toda las dudas y no deja cabo suelto y nos deja un final bastante aceptable sin epilogo por supuesto, pero el lector queda bastante satisfecho no total por que lo corta un poco y por qué no escribió una serie de este libro había varios personajes de los cuales se podría sacar otras historias.
10 es la puntuación.